jueves, 6 de diciembre de 2018

Para Madrid un show más, aunque de gran prestigio

Madrid vive el Superclásico como una fiesta. Por supuesto que hay aprensión entre los vecinos, porque los medios informan del historial de violencia que rodea a los clásicos en la Argentina, y al fútbol argentino en general. Hay gente que se imagina un escenario de desorden y disturbios, pero es una minoría.
Los españoles suelen vivir el presente, tienen un espíritu festivo para recibir este tipo de acontecimientos. Es un show más, una oferta de ocio, cultura y espectáculo que ofrece la ciudad, y la gente se lo ha tomado de esta manera.
El River-Boca supone una ocasión de disfrutar de un espectáculo único, que trasciende el fútbol y que le da prestigio a la Real Federación Española (RFEF), al Real Madrid y a la Policía Nacional, que se ha tomado la organización del partido como un desafío más deportivo que administrativo.
No hay tanta preocupación entre la Policía por lo que dicen los compañeros que trabajan con las fuerzas del orden. Lo que sí trasladan, es que hay un gran entusiasmo por estar a la altura de las circunstancias, ante lo que consideran el partido de mayor riesgo que se ha celebrado nunca en la historia de la comunidad de Madrid.
Si para un Madrid-Barcelona se organizan operativos de 2.500 policías, ahora se esperan unos 4.000. Si bien esta cifra aún no es oficial, se espera tal cantidad de efectivos en la zona entre el Santiago Bernabéu y el Aeropuerto de Madrid-Barajas, en donde se establecerá una especie de cordón de acceso, para distribuir a las hinchadas en dos zonas, y así tenerlos aislados y separados hasta que llegue el partido.
Estas dos zonas están en pleno centro de Madrid. Porque el Santiago Bernabéu es un estadio céntrico, ubicado en Chamartín, barrio que está atravesado por una de las avenidas más importantes de Madrid, que es el Paseo de la Castellana. Los hinchas de Boca y River van a estar localizados en dos Fan Zones, que estarán distribuidos a lo largo de dicha avenida, y separados por unos 500 metros.

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