jueves, 11 de diciembre de 2014

River, 17 años después

River Plate derrotó ayer al Atlético Nacional por 2-0 y se coronó campeón de la Copa Sudamericana, trofeo que sumó por primera vez para su palmarés.

Con los tantos convertidos por Gabriel Mercado y Germán Pezzella, el equipo ‘millonario’ consiguió la diferencia de local, luego del empate 1-1 registrado la semana pasada en Medellín.

De esta manera, el conjunto argentino logró su sexto título internacional y cortó una sequía de 17 años sin trofeos fuera de las fronteras argentinas, desde la Supercopa Sudamericana conseguida en 1997.

Las anteriores conquistas de River Plate habían sido las Copas Libertadores de 1986 y 1996, la Copa Intercontinental de 1986 y la Copa Interamericana de 1987.

La campaña invicta de River en esta Copa Sudamericana registró ocho triunfos y dos empates, con 17 goles a favor y apenas cinco en contra.

En la primera etapa, Atlético Nacional comenzó con la consigna de superar el impacto inicial de un estadio adverso y un rival con la presión de ir por el triunfo, como lo había anticipado su entrenador Juan Carlos Osorio.

Sin embargo, River Plate no pudo quebrar la resistencia de una defensa férrea y cuatro intervenciones excepcionales del portero Franco Armani, dos de ellas mano a mano con Teófilo Gutiérrez. Leonardo Pisculichi se hizo eje del equipo local y, en combinación con los uruguayos Rodrigo Mora, Carlos Sánchez y el propio ‘Teo’ crearon varias oportunidades de gol para el conjunto local.

En el segundo tiempo, River Plate salió apremiado para conseguir la ventaja, mientras que Atlético Nacional intentó seguir con el plan de juego diseñado por el entrenador Osorio. Sin embargo, en el minuto 54 un centro preciso de Leonardo Pisculichi encontró el certero golpe de cabeza de Gabriel Mercado que le permitió al local vencer la resistencia del portero Armani.

Casi sin posibilidad de permitirle reacción a su rival, cuatro minutos después otro tiro de esquina ejecutado por el mismo Pisculichi, logró ser conectado por Germán Pezzella para ampliar la diferencia.

Este 2-0 fue un golpe letal para el visitante, que intentó cambiar sin éxito la historia al rotar el banquillo con los ingresos de Murillo, Guisao y Cárdenas.

Pero River demostró su gran categoría de equipo para sostener la diferencia y pasar sin sobresaltos la última media hora de juego. Los ingresos de Fernando Cavenaghi y Matías Kranevitter fueron un reconocimiento de Gallardo a dos jugadores referentes de la plantilla.

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