lunes, 12 de noviembre de 2018

Boca y River le ponen más emoción a la vuelta

Qué tortura. Otras dos semanas así, con la tensión enmascarada, sin poder siquiera presumir ni achicarse todavía. Maldito empate. Buenos Aires dividido y a la vez unido porque la incertidumbre sigue siendo democrática y se alarga hasta una fecha de caducidad ya impostergable. El sábado 24 de noviembre de 2018 se jugará el partido de todos los tiempos, en liza una victoria que será tan valiosa como la vida. Eternidad para quien la gane, vergüenza en las entrañas para quien la pierda. Así es el fútbol argentino, así es el superclásico, hiperbólico e irracional, hermoso por ello, ante todo inigualable. Maldito empate, sí. Y bendito también.

Nada resolvió La Bombonera en el encuentro más emocionalmente crucial que jamás acogió el estadio del barrio de La Boca.

Todo queda como comenzó, ni siquiera cobra River la ventaja de marcar dos goles en campo contrario, pues la regla del valor doble de los tantos a domicilio no rige en esta final. Fue un 2-2 romo en fútbol pero puro de pasión. Cada gol fue como una puñalada, como si fuera el último. Con los de Boca, La Bombonera temblaba y su tribuna vertical parecía vencerse para buscar el abrazo con Wanchope Ábila primero, con Darío Benedetto después. Para consolar a Carlos Izquierdoz, que le regaló el segundo a River, y para aclamar a Carlos Tévez por su fe.

Pero, sobre todo, para levantar en hombros a Agustín Rossi, el portero al que tanto criticaron, titular ahora por la lesión de Esteban Andrada. Resultó capital el guardameta para que River no lograra la afrenta de dejar la final encarrilada en el templo de Boca. Se la pasó a Gonzalo “Pity” Martínez, también a un negado Rafael Santos Borré. Hasta pareció soplar para que el cabezazo de Martínez Quadra se alejara de sus dominios. Mandaba River en el campo, aprovechando el efecto sorpresa que Marcelo Gallardo planeó al variar a una defensa de cinco hombres. Se ahogaba Boca, más todavía al ver jurar a Cristian Pavón, quizá su mejor hombre, lesionado a los 27 minutos. Esto no puede estar pasando, se susurraban los aficionados xeneizes.

Pero éste no era un partido normal y enseguida lo demostró Ábila, que se topó con Armani en la primera que tuvo Boca pero recogió el rechace para, ahora sí, meter el gol por el espacio más insospechado. Y antes casi de que pudieran siquiera celebrarlo, River dejó solo a Pratto ante Rossi tras el saque de centro y empató el “Oso” partido. Qué locura, qué maravillosa locura se estaba viviendo. Nadie entendía nada, ni falta que hacía. Un partido así no se mide con estadísticas, sino con electrocardiógrafo.

Así fue hasta que el aparato reventó cuando en el descuento de la primera parte Benedetto logró el segundo de Boca, demostrando que no hace falta mirar a portería para marcar de cabeza. Que de espaldas también vale.

La redención de Armani


Había sido una primera parte frenética, imposible de repetir. A Boca, paradójicamente, le vino bien la lesión de Cristian Pavón, pues con Darío Benedetto y Wanchope Ábila ahora como pareja atacante llenó de dudas a River, las mismas que habían acompañado hasta entonces a los de Barros Schelotto. A Marcelo Gallardo, al final, no le quedó más remedio que arriesgar y volver a los cuatro defensas, el esquema que le llevó hasta la final.

A la hora de partido, River al fin logró empatar de nuevo el partido. Izquierdoz, tratando de evitar el remate de cabeza de Pratto, le dio al balón la única dirección que tenía prohibida. Nada pudo hacer Rossi, imperial pese a los dos goles recibidos.

No tanto Armani, inseguro en el primer gol aunque redimido en el tramo final, al que Boca llegó mucho más entero. Intervino de forma crucial en el descuento para negarle a Benedetto el gol de su vida. Tras tanto sufrimiento, tantas emociones descargadas, el partido que tuvo que ser aplazado quedó en combate nulo.

Si el empate se repitiera en el estadio Monumental, dentro de dos semanas, todo se resolvería en la prórroga.

Y en última instancia, en los penaltis. ¿Se imaginan una final de Copa Libertadores de América Boca-River resuelta a los penales? Los cardiólogos argentinos ya tiemblan. No quedaría un corazón vivo en Buenos Aires.



DELEGACIÓN DE RIVER, MOLESTA CON INSPECCIÓN DE CONMEBOL

La delegación de River Plate expresó ayer su malestar a la inspección por sorpresa que pidió la Conmebol a las policías Federal y Metropolitana en el vestuario que ocupó el equipo Millonario en La Bombonera.

“No pude tener contacto con Gallardo aún porque había inhibidores de señal y vino ‘el FBI’ para que no tuviéramos contacto con él”, dijo con ironía el ayudante del entrenador Marcelo Gallardo tras el partido de ida de la final de la Copa Libertadores jugado hoy.

Tras la sanción a Gallardo determinada por el Tribunal de Disciplina de la Conmebol, las inspecciones y revisiones de los baúles con la equipación que trasladó la comitiva de River buscaban constatar que no había ningún tipo de intercomunicadores para facilitar el contacto entre el entrenador, que no tenía autorización para entrar en el estadio, y su ayudante.

Gallardo permaneció hoy en el Monumental y luego del empate festejó en el balcón del estadio.



OPINIONES

"El empate fue justo. El que aproveche mejor los momentos se llevará la Copa. Esperamos estar a la altura en el próximo partido". Ramón “Wanchope” Ávila. Delantero de Boca

"Creo que hicimos un excelente partido. Nos equivocamos en algunas pelotas y nos costó caro. Es un resultado justo, hicimos un gran partido los dos equipos. Esto se define ahora en el encuentro que viene en la cancha de River". Darío Benedetto. Delantero de Boca Juniors

"Hicimos buen partido en lo grupal en el primer tiempo, en el segundo ya se emparejó. La final en el Monumental será a matar o morir". Lucas Pratto. Delantero de River Plate

"La sensación es positiva porque el equipo no se quedó y fue a buscar el empate ante un rival duro. No nos vamos disconformes con el empate". Jonatan Maidana. Defensor de River Plate



BARROS SCHELOTTO: “EL PARTIDO SE NOS ESCAPÓ DE LAS MANOS”

AFP

El entrenador de Boca Juniors, Guillermo Barros Schelotto, aseguró ayer que su equipo tuvo el partido “en sus manos” ante River Plate porque estuvo dos veces en ventaja, pero que se les “escapó” y por eso finalizó 2-2.

“Más allá de no haber ganado hoy (por ayer) en nuestra cancha, creo que la calidad de los futbolistas que tienen tanto Boca como River hace que el resultado siga abierto. Ninguno inclinó en el resultado la balanza a favor de uno, seguimos igual”, dijo.

Señaló que Boca Juniors “estuvo a la altura” e hizo “muy bien las cosas” en el partido de ida de la final de la Copa Libertadores.

“Me deja contento que lo fuimos a buscar. Tuvimos el partido en nuestras manos y se nos escapó dos veces”, precisó.

“El que viene va a ser igual. Los dos equipos tienen jugadores que pueden desequilibrar, llegar al gol, generar la jugada de gol”, dijo.



BISCAY: “EL PRIMER TIEMPO TUVIMOS SUPERIORIDAD”

AFP

El responsable técnico de River Plate, Matías Biscay, en reemplazo del sancionado Marcelo Gallardo, remarcó que el conjunto Millonario fue superior a Boca en el primer tiempo del partido que terminó en un empate 2-2 en la primera final de la Libertadores, ayer.

“Lo principal fue el funcionamiento del primer tiempo, tuvimos superioridad y fuimos dominadores del juego en la cancha de Boca, creamos situaciones de gol”, dijo en conferencia de prensa tras el partido.

Biscay consideró que River mereció irse en ventaja al descanso, cuando Boca le ganaba 2-1.

“Fue injusto, River mereció irse en ventaja en el primer tiempo y Boca emparejó en el segundo tiempo”, resumió.

Biscay también consideró injusta la sanción al DT al referir que se sintió “incómodo” en su papel de reemplazante del DT.

“El técnico es él”, dijo sobre Gallardo.

Así refleja la prensa argentina el resultado del primer superclásico

Ayer se vivió la primera final histórica en un encuentro por demás emocionante. Buenos Aires se paralizó y frente a una la mirada de la multitud que llenó la bombonera, Boca Juniors empató (2-2) con River Plate. Por lo que en el partido de vuelta se vivirá la definición.

Mira cómo refleja la prensa argentina el resultado del partido de ida de la Copa Libertadores:








El Muñeco se vuelve “loco” desde balcón

Marcelo Gallardo tenía mucho en contra, si no es “casi todo”. Tras la sanción que le fijó el Tribunal Disciplinario de la Conmebol (tres partidos sin poder dirigir y, el de ayer, sin asomar a la Bombonera), el DT de River Plate liberó su alegría desde el balcón del estadio Monumental de Núñez, donde miró el superclásico terminado en empate.

Apenas unos minutos luego del compromiso de ida, por la final de la Copa Libertadores 2018, el Muñeco se volvió “loco”, como tituló el medio deportivo Olé.

Desató su “energía” con su gente, la del Millonario. En el video que circula ya en las redes sociales, Gallardo aparece entonando cánticos y saltando, de forma simultánea.

Allí se lo ve como a un “hincha más”.

Le sentó muy bien el resultado (2-2) al estratega riverplatense, que asumió el mandato al frente del plantel en 2014.

No tuvo opción alguna de festejar junto a sus dirigidos.

La Confederación Sudamericana le prohibió contundentemente estar en la Bombonera xeneize.

Esto, luego de que el técnico violara una sanción impuesta con anterioridad (el DT bajó al vestuario de su club y habló con sus jugadores, en la vuelta de las semifinales ante el Gremio brasileño, algo que no podía hacer).

El castigo al Muñe fue reprobado por el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, quien salió a la palestra para comunicar su disconformidad.

De hecho, aprovechó la jornada del viernes para “encarar” al mandamás de la Conmebol, el paraguayo Alejandro Domínguez.

“En Argentina, solo los delincuentes pueden estar bajo derecho de admisión”, había referido el directivo, en una rueda de prensa.

Gallardo no estuvo presente tangiblemente, pero dejó su impronta en la cancha.

Lo hizo, incluso, antes de que el compromiso se llevara a cabo.

La incertidumbre que generó en los medios de comunicación con respecto al once titular que pararía en la Bombonera fue uno de los síntomas.

El DT de Boca, Guillermo Barros Schelotto, no se conformó con el resultado del 2-2 en su casa.

Y lo dejó muy en claro, segundos después de que el árbitro del partido, el chileno Roberto Tobar, declarara el final del superclásico.

“Teníamos que ganar”, expresó el mellizo, insatisfecho con el marcador, pero contento por el buen funcionamiento del plantel local.

El Muñe podrá estar en el palco el sábado 24, cuando River reciba a Boca en el Monumental de Núñez.

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Partidos más

El Muñeco Gallardo no podrá dirigir en la vuelta de la final, que se desarrollará el sábado 24 en el Monumental.

También deberá cumplir otros dos compromisos sin dirigir.



Un juvenil de 18 años en el banco

¿Quién era el juvenil que estuvo sentado en el banco de River, en lugar de Ignacio Scocco? El muchacho, de 18 años, era Julián Alvarez, quien vivió ayer un momento inolvidable en su naciente carrera en la Primera División del fútbol de Argentina.

No jugó un minuto del superclásico, pero allí estuvo, atento y a la espera.

Goleador en la reserva, Gallardo y Matías Biscay confiaron en él para llenar el espacio.

Se estrenó, hace apenas unas semanas, en el triunfo que el club del Muñeco firmó ante Aldosivi (1-0), por la Superliga argentina.

También tuvo unos minutos en el encuentro con Estudiantes, en Quilmes. Contó que la sensación fue única.



Rossi es héroe por primera vez

Ya no le cabían los calificativos poco amables a Agustín Rossi, arquero titular de Boca Juniors, por sus pasadas actuaciones en el arco bostero.

Aunque el mellizo Barros Schelotto no le quitó nunca su sitio en el once tuvo la necesidad de contratar a otro portero. Allí fue cuando el boliviano Carlos Lampe se sumó al equipo.

Y Rossi respondió ayer como nunca antes. Se puso la capa de “héroe” en el duelo ante River Plate y salió con la frente en alto. Tomó un protagonismo inédito. Salvó al equipo en varias ocasiones en el cotejo.

Las críticas y la reprobación anticipada de la afición quedaron atrás. Ataje o no en la vuelta, que será el sábado 24, el Pulpo se quitó el peso de su humanidad.

¿Quiénes se pierden la gran revancha?

Los festejos en River Plate, por un lado, y la seriedad en Boca Juniors, por el otro, siguen después de una final “de infarto” disputada ayer en La Bombonera (2-2). Sin embargo, la mirada también está puesta en la vuelta de la Copa Libertadores de América, en dos semanas.

El 24 de noviembre se jugará en el Monumental de Núñez y para ese día habrá tanto bajas como regresos en el Millonario. En el caso del Xeneize, existe una duda, que será despejada esta semana.

La mala noticia para River, para el partido de vuelta, es la baja por suspensión del delantero colombiano Rafael Santos Borré, quien acumuló su tercera tarjeta amarilla en el cotejo de ayer. El futbolista mostró su rabia después de saber que no podrá estar en el cotejo de vuelta en el Monumental.

Lo alentador para el Millonario es que sus jugadores condicionados como Javier Pinola, Jonatan Maidana, Gonzalo Pity Martínez y Lucas Pratto, quienes jugaron el cotejo de ayer con dos amarillas, podrán ser parte de la final.

Además, el elenco de Núñez podrá contar con Leo Ponzio e Ignacio Scocco, quienes se recuperaron de lesiones. También podrá estar en el Monumental, aunque incomunicado, el entrenador Marcelo Gallardo, después de haberse quedado ayer en el hotel de concentración, en el Monumental.

La situación en Boca Juniors es “algo preocupante”. Cristian Pavón dejó el campo de juego en el primer tiempo por una molestia y después se supo que abandonó el partido por un fuerte dolor en la zona de los isquiotibiales de la pierna derecha. Por cómo se lo vio al abandonar el campo de juego, todo adolorido y con las manos en el rostro, el futbolista podría estar fuera más de cinco díaz.

Durante la semana se le realizarán los diferentes estudios y se conocerá si será baja o no para el partido de vuelta, que se jugará en dos semanas. En Boca no quieren adelantarse a ningún pronóstico y esperarán los resultados de los análisis que se le realizarán a jugador.

En cuanto a suspensiones en el Xeneize, los futbolistas que jugador condicionados no vieron tarjetas amarillas en el cotejo de ayer, por lo que no habrá problemas en ese sentido.

Pablo Pérez, Nahitán Nández, Lucas Olaza y Pavón son los Xeneizes que disputaron condicionados la final de ida de la Copa Libertadores.

El entrenador Guillermo Barros Schelotto no tendrá mucho problema en armar el once para la vuelta. Prácticamente los dos elencos tendrán dos semanas para trabajar el cotejo final, que se disputará el sábado 24 de noviembre en Núñez.

Un River superior perdona a un Boca carente de fútbol

Boca y River empataron ayer (2-2) en la primera final de la Copa Libertadores 2018, que se disputó en La Bombonera. El título se resolverá el sábado 24 de noviembre en el estadio Monumental.

En el primer tiempo, el plan táctico de Marcelo Gallardo y Matías Biscay para River fue efectivo porque por las bandas la visita conseguía vulnerar la defensa de Boca.

Gonzalo Martínez avisó con un tiro libre que provocó una estirada del portero Agustín Rossi sobre el ángulo superior izquierdo para desviar el balón al córner.

En aquel tiro de esquina llegó un cabezazo de Lucas Martínez Quarta que se fue cerca del palo.

River mantuvo dominio en el medio y con una rápida salida en ofensiva tuvo otra oportunidad: Exequiel Palacios provocó la intervención de Agustín Rossi.

Al minuto 21 Cristian Pavón sintió una molestia en el recto posterior de la pierna izquierda y cinco minutos después tuvo que salir. Darío Benedetto cubrió esta vacancia en ataque.

Y cuando el dominio de River era marcado, Boca anotó en una jugada con tres pases positivos y el balón le quedó a Ramón Ábila que sacó un furibundo disparo que desvió Franco Armani pero cuyo rebote capturó el propio Ábila para anotar el 1-0 (33’).

Pero poco le duró la alegría al local porque Gonzalo Martínez puso una pelota en profundidad y Lucas Pratto le ganó en velocidad a Carlos Izquierdoz para establecer el 1-1.

A los 39 minutos, Gonzalo Martínez volvió a quedar de frente a la portería y otra vez surgió la respuesta de Agustín Rossi.

Antes del descanso, un tiro libre frontal del colombiano Sebastián Villa encontró un golpe de cabeza de Darío Benedetto para depositar el balón en el ángulo superior izquierdo de Franco Armani.

BAJÓ LA INTENSIDAD

River apeló al valor del juego colectivo para llegar al empate en el segundo tiempo y determinó el ingreso de Ignacio Fernández por Lucas Martínez Quarta para tener mayor presencia en el mediocampo.

En la primera oportunidad de gol que dispuso la visita consiguió nivelar el resultado con un centro de Gonzalo Martínez que encontró un golpe de cabeza de Carlos Izquierdoz que anotó en propia meta.

La intensidad bajó con un equipo local que tardó en asimilar el golpe de un nuevo empate y una visita que se replegó para apostar por el contragolpe.

Boca apostó por el ingreso de Carlos Tevez por el colombiano Sebastián Villa, mientras que River puso al colombiano Juan Quintero y a Bruno Zuculini para oxigenar a un equipo que tuvo un gran desgaste físico.

Sobre el final, Boca dispuso de la última opción de llevarse el triunfo cuando Carlos Tevez dejó solo a Darío Benedetto frente a la portería, pero una intervención espectacular de Franco Armani selló el 2-2 final.