miércoles, 12 de diciembre de 2018

Se inicia Mundial de Clubes con River y el Madrid favoritos

Al Ain y Wellington dan hoy el pistoletazo de salida a la decimoquinta edición del Mundial de Clubes de la FIFA, torneo en el que los campeones de Europa y de la Conmebol, Real Madrid y River Plate, parten como cabeza de cartel.

El equipo español lo encara sumido en las dudas de su discreto juego y dificultades ligueras, pero con la ambición de sumar su tercera corona consecutiva y convertirse en el conjunto más laureado del torneo.

El Real Madrid encabeza el palmarés de la competición con tres coronas, empatado con el Barcelona, una más que el Corinthians brasileño, último equipo sudamericano que pudo con la hegemonía europea. A estas les añade las tres Copas Intercontinentales, torneo originario que enfrentaba a los campeones europeo y sudamericano.

El conjunto que dirige el argentino Santiago Solari pretende poner de nuevo un broche de oro a un año en el que agrandó su historia con el decimotercer cetro europeo en el que se le escapó, ante el Atlético de Madrid, la Supercopa continental, por entonces dirigido por Julen Lopetegui, que no pudo resistir en el cargo por el deficiente inicio en LaLiga.

Como está fijado en el reglamento de competición el Real Madrid no entrará en competición hasta la semifinal, al igual que el River Plate, que aún celebra la consecución de su cuarta Copa Libertadores tras ganar precisamente en el Santiago Bernabéu en la vuelta de la final a su eterno rival, Boca Juniors.

El ‘Millonario’ de Marcelo Gallardo se hizo con el título continental al vencer por 3-1 un partido que comenzó perdiendo y que desequilibró en la prórroga la calidad del colombiano Juan Fernando Quintero.

Vuelve a un torneo en el que hace tres años perdió, ya bajo la dirección de Gallardo, la final ante el Barcelona (3-0) de Luis Enrique Martínez en el estadio Internacional de Yokohama, donde sentenciaron el argentino Leo Messi y el uruguayo Luis Suárez, este con un doblete.

Recuerda el conjunto argentino días de gloria cuando, bajo la batuta de Héctor Todolfo Veira, ganó la Copa Intercontinental en 1986 al imponerse al Steaua Bucarest en el Olímpico de Tokio (1-0) con un tanto del uruguayo Antonio Alzamendi. Una década después perdió ante el Juventus de Marcello Lippi por el mismo marcador con un gol en el último tramo de Alessandro del Piero.

Como el Real Madrid, River Plate está a la espera de conocer el nombre de su rival. Será el superviviente de dos partidos previos.

El anfitrión Al Ain, ganador de la Liga local y debutante en el Mundial de Clubes, se jugará hoy una plaza en ‘cuartos’ ante el Wellington neozelandés, en el Hazza Bin Zayed Stadium de Al Ain City. El ganador se encontrará el sábado ante el Esperance tunecino, campeón africano, y el que venza será el rival de River Plate en la primera semifinal el martes 18 de diciembre en Al Ain City.

Por el otro lado del cuadro el Real Madrid tan solo tiene que aguardar un partido, el que dirimirán el sábado el Kashima Antlers y las Chivas de Guadalajara, los campeones de la Champions asiática y de la CONCACAF.

El Guadalajara se ganó el derecho tras superar en la final de la Champions de la CONCACAF al Toronto canadiense tras una tanda de penaltis, en tanto que el Kashima Antlers se proclamó por primera vez campeón asiático ante el correoso Persepolis iraní.

Hace dos años el equipo japonés, que ahora dirige Go Oiwa, ejerció de anfitrión, se plantó en la final y forzó la prórroga, pero acabó sucumbiendo (4-2) ante el Real Madrid y el acierto del portugués Cristiano Ronaldo.

Ahora presenta un equipo al menos igual de competitivo, crecido por su título asiático. El ganador de este enfrentamiento tendrá como oponente al Real Madrid en la segunda semifinal, el miércoles 19, ya en el Zayed Sports City Stdium de Abu Dabi.

El campeón River Plate parte rumbo a Dubái



River Plate abandonó Madrid ayer rumbo a Dubái (Emiratos Árabes), donde a partir del 18 de diciembre disputará el Mundial de Clubes tras su reciente triunfo en la Libertadores.

El equipo millonario, que ha permanecido concentrado en la capital de España desde el jueves 6 para disputar la final de la Libertadores frente a Boca Juniors en el Santiago Bernabéu, fue despedido a la salida del que ha sido su cuartel general, el hotel "Eurostars Madrid Tower", por un reducido grupo de aficionados.

martes, 11 de diciembre de 2018

Marcelo "Napoleón" Gallardo, el líder de River que no deja de hacer historia

Marcelo Gallardo no se cansa de hacer historia en River Plate.

Tras ganarse el cariño de los hinchas en su etapa como jugador se sentó en el banquillo y convirtió al "millonario" en una máquina de ganar títulos, sobre todo internacionales.

Antes de que Gallardo se convirtiera en entrenador, River Plate tenía cinco títulos internacionales: las Copas Libertadores de 1986 y 1996, la Intercontinental de 1986, la Supercopa de 1997 y la Interamericana de 1987.

Desde su llegada al banquillo de River, el club ganó seis títulos internacionales: la Copa Libertadores de 2015 y de 2018, la Recopa Sudamericana de 2015 y 2016, la Copa Sudamericana de 2014 y la Suruga Bank de 2015.

La conquista de la Copa Libertadores, este domingo en Madrid a expensas de su más enconado rival, Boca Juniors, ha dejado a Gallardo con nueve títulos y lo tornan en el entrenador más exitoso de la historia del club junto a Ramón Díaz.

Sin embargo, de los nueve campeonatos de Díaz, solo dos son internacionales.

Contando su etapa como jugador y como técnico de River, suma 17 títulos, cinco menos que Ángel Labruna, el ídolo máximo del club.

Gallardo, conocido como ´el muñeco´, en los últimos años se hizo conocer como ´Napoleón´ por su astucia para ganar las "batallas", especialmente los duelos de eliminación directa.

El entrenador, de 42 años, rechazó varias ofertas para dirigir en el exterior y rechazó públicamente ser considerado como un posible seleccionador de Argentina porque tiene diferencias con los actuales directivos de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA).

El presidente de River Plate, Rodolfo D´Onofrio, y el director deportivo, el uruguayo Enzo Francescoli, aseguraron este domingo, tras la consagración en Madrid, que Gallardo continuará en 2019.

Como todo buen líder, Gallardo forjó un equipo de trabajo que incluso puede funcionar sin él al mando.

En Madrid, el segundo entrenador, Matías Biscay, tuvo que hacerse cargo del equipo porque Gallardo estaba suspendido.

El resultado ya es conocido: victoria por 3-1.

Biscay también tuvo que dirigir el partido de ida de la final que se jugó en la Bombonera y que terminó igualado 2-2.

Los dos partidos en los que el cuerpo técnico cumplió sin él en el banquillo, no son la excepción, sino la regla.

Biscay lo reemplazó en ocho partidos, de los cuales ganó cinco y empató tres.

La próxima "batalla" de ´Napoleón´, tras conquistar la capital española, será el 18 de diciembre en los Emiratos Árabes Unidos.

Ese día River Plate debutará en las semifinales del Mundial de clubes ante el ganador del partido que enfrentará al Esperance de Túnez, campeón africano, y al vencedor de la eliminatoria previa entre el Al Ain local y el Wellington neozelandés.

En la otra semifinal están el Real Madrid, que enfrentará al Kashima Antlers japonés o el Guadalajara mexicano. Si River Plate gana este torneo, Gallardo superará a Díaz como el entrenador más ganador de River Plate y se acercará un poco más a Labruna, el, por lo menos hasta ahora, ídolo máximo del club.

Boca regresó a Buenos Aires en silencio

Los jugadores de Boca Juniors regresaron ayer en silencio a Argentina tras perder la final de la Copa Libertadores en Madrid ante su clásico rival River Plate y comenzarán sus vacaciones ya que no tienen partidos previstos hasta enero de 2019.

Los subcampeones de América llegaron al aeropuerto bonaerense Ministro Pistarini, ubicado en Ezeiza, ayer a mediodía y no hablaron con la prensa.

El centrocampista Fernando Gago, quien este domingo se retiró lesionado, no se subió al autobús junto a sus compañeros y se fue primero en un auto particular.

Ningún hincha del Xeneize se acercó al aeropuerto a recibir al equipo, que volverá a los campos recién el año que viene.

Boca Juniors jugará el último fin de semana de enero ante Newell’s Old Boys por la Superliga argentina.

Sin embargo, antes deberá disputar dos partidos adeudados: uno ante San Martín de San Juan, que lucha por mantener la categoría, y otro ante Atlético Tucumán, que es tercero con 28 puntos.

Estos encuentros todavía no fueron programados.

En la liga local, el Xeneize es quinto con 24 puntos, a doce del líder Racing Club, que tiene 36 unidades.

Lo más probable es que el entrenador Guillermo Barros Schelotto no renueve su contrato y que Boca Juniors tenga un nuevo técnico en estos encuentros.

Medios de prensa digitales, como el periódico deportivo Olé, publicó una nota donde hace referencia a los nombres que surgieron en las últimas horas como candidatos a conducir al equipo más popular de Argentina.

Los rumores vinculan a Gabriel Heinze, Gustavo Alfaro y Antonio “Turco” Mohamed como candidatos a dirigir Boca.

Los dos primeros se encuentran trabajando en clubes de ese país. Heinze es técnico de Vélez Sarsfield, mientras que Alfaro dirige a Huracán. El único de estos tres que está libre es Mohamed, quien recientemente se desvinculó del Celta de Vigo español, debido a que los resultados no acompañaron al mencionado entrenador, quien anteriormente tuvo un paso exitoso por el fútbol mexicano.

River Plate, por su parte, se quedó en Madrid y viajará desde allí directamente a los Emiratos Árabes Unidos para disputar el Mundial de Clubes.

EFE y EL DIARIO

Gago se rompió el tendón de Aquiles

El volante de Boca, Fernando Gago, sufrió la rotura del tendón de Aquiles derecho en la final de la Copa Libertadores que conquistó River, informó el club xeneize a través de Twitter.


Es la tercera vez que Gago se rompe el tendón jugando ante River en menos de cuatro años y la cuarta lesión de gravedad que sufre en ese tiempo.
“Parte médico: Fernando Gago: Rotura tendón de Aquiles derecho. #FuerzaFernando”, publicó Boca. /EFE

Pratto: “Me van a tener que echar”

Lucas Pratto será intocable en River por muchos años. Cuestionado hasta hace poco, por el precio de compra (11.500.000 euros al San Pablo), hasta había perdido el puesto. Sus dos goles a Boca en la serie de la final lo dejan instalado en el altar para los hinchas millonarios.



“Estoy muy feliz acá. Se lo dije a mucha gente. Se lo dije a la dirigencia, me van a tener que echar para que me vaya de River”, dijo Pratto. /Olé

Tras la final, algunos levantaron los brazos, otros besaron la lona

Terminaron los fastos de este exotismo que fue trasladar la final de la Copa Libertadores a España. Dentro del resultado deportivo hubo quien levantó los brazos y quien besó la lona. Y en los escritorios, también hubo ganadores y perdedores. Y quien salió hecho.

Alejandro Domínguez: El estropicio que impulsó en Núñez forzando a que el partido suspendido se jugara lo antes posible, quedó empatado. Hizo un negocio económico formidable para la Conmebol y no dejó fuera a River y a Boca. Como la final salió bien, ensanchó la espalda ante la FIFA.

Florentino Pérez: Quedó como un magnifico anfitrión, a la altura de la historia del Real Madrid que preside. Colgó una medalla en las vitrinas de su club y quedó como embajador del fútbol español. No se sabe si también tuvo influencia económica y si el Madrid obtuvo rédito económico.

La Liga: Co-organizó el partido con la Conmebol. Y salió redondo. No hubo una mancha en lo deportivo. Ganó en imagen y le sirve para expandirse como referente en el mundo. Tiene proyectado jugar Girona-Barcelona en Miami el 6 de enero, aún en litigio con la Federación. Tiene un buen argumento con el impacto publicitaria del River-Boca.

España y Madrid: Como país reforzó los vínculos históricos con Argentina. La capital dio muestra de su capacidad para garantizar seguridad a un evento que venía precedido de tambores de guerra. Y Madrid recogió alrededor de 20 millones de euros de ganancia por la llegada de público durante el fin de semana.

Marcelo Gallardo: Segunda Libertadores en cuatro años. Esta, nada menos que ante Boca. Incuestionable para el hincha de River. No haber ganado un torneo local no es una deuda sino un próximo objetivo. Ahora es más apetecible para clubes del exterior.

Rodolfo D’Onofrio: Puede jactarse de que lleva la Copa a los hinchas, aún en las peores condiciones. No tuvo margen para negociar la localía y debió aceptar la mudanza. El triunfo borra todo. Y es un espaldarazo si quiere lanzarse a la política.

Guillermo Barros Schelotto: Le tocó perder en la apuesta más importante. Puede pasar. No debería ser evaluado por la final del Bernabéu, solamente, pero seguro que pesará en forma adversa.

Daniel Angelici: Perdió por nocaut. Se le rebeló el plantel. Declarar una cosa con firmeza y debió aceptar otra, superado por la relación de fuerzas con el Conmebol. Esas circunstancias previas, el 1-3 y el crecimiento de un río paralelo a su gestión en la boca del gobierno político para el año que le queda por mandato.

Chiqui Tapia: Presidente de la AFA. En la cena de gala en el restaurante del Real Madrid dijo que se abstuvo en la votación que decidió traer la final a España. Por lo bajo, las dirigencias de River y de Boca lo acusan de haberle dejado servido el negocio a Domínguez, Pérez y a los intereses de la TV que emitía la final.

Lucas Pratto: Costó 12 millones de dólares, una fortuna para el mercado argentino. Lo que se acaba de hacer en las dos finales con las palabras clave en la Bombonera y el Bernabéu.

Leonardo Ponzio: Cierra un ciclo estupendo en River, club al que regresó cuando el equipo jugaba en la B Nacional. Se corona como capitán del campeón de la Libertadores.

Esteban Andrada: Símbolo de una situación que terminó en derrota. No confiaban en Rossi y lo trajeron para la Copa. Por su lesión ante Cruzeiro no pudo jugar la ida en la que Rossi anduvo muy bien. En el Bernabéu tuvo un fallo clave que derivó en el gol de Quintero. No perdió él la Copa, pero es el reflejo del momento de Boca.

Nahitan Nandez: Cuestionado porque juega menos de lo que pone, en la final dejó la vida y fue ejemplo para un grupo que en algunos pasajes dio muestras de flaqueza anímica. Si alguien no tiene nada que reprocharse, es el uruguayo.

Mauro Zárate: Dejó al club que lo formó y en el que era muy querido, seducido por jugar (y ganar) la Copa. No pudo ser campeón, responsabilidad repartida con todo el grupo. De las dos finales solo jugó unos minutos en la ida, en el Bernabéu no fue tenido en cuenta.